
Sus pies estaban tan anclados a la realidad que no necesitaba usar zapatos. Cada milimetro de su cuerpo estaba ocupado por realidad. Ni un ápice de imaginación, ni siquiera un sueño. Su afán por tener todo bajo control le impedía caminar a paso ligero. Siempre alerta. Hacia delante.
Hasta que el caos hizo su llegada estelar, desmoronando todo bajo sus pies. Sin tener donde pisar, no le quedo más remedio que aferrarse a la idea de creer en superhéroes. No de los de mayas y capa. Sino en esas personas que no se sabe muy bien como, pero acaban haciéndote revivir.
Escuchando --> Don´t let me be misunderstood (BSO Kill Bill)