...una niña. Inocente y realista, curiosa y pesimista. Sin saber cómo ni dónde, se encontró con el ojo de una cerradura en la mano. De ella colgaba un papel. Blanco nuclear, con el tacto de aquel pañuelo de su mamá. Lo dió media vuelta . " Yo que tu no miraría..". A pesar de tenerlo alejado de la cara podía intuirse el olor a canela. "Yo que tu no miraría..".
-¿Qué puede esconder ese agujero que no haya visto ya? No vale la pena arriesgarse por nada.- De repente comenzó la música. "Yo que tu no miraría".Sonaba muy bajito así que cerró los ojos y acercó la brillante cerradura a su oreja. Se dejó hipnotizar por aquella canción que incitaba a moverse de puntillas.
Así pasó el tiempo. Ni mucho ni poco. Solo tiempo. Disfrutando.Escuchando. Sin querer mirar......."Yo que tu no miraría""Yo que tu no miraría""Yo que tu no miraría".
Y sí. Efectivamente acabó mirando por aquel agujero. Y vio.Una vez que se empieza no se puede parar. Se apagó la música de golpe. Comenzó a quedarse sin fuerzas. A posar las plantas de sus pies en el suelo. A ver todo lo que no había querido mirar por miedo. Y su miedo se transformó, pasando de tristeza, a decepción y rabia...musitando un esperado"te lo dije"convertido en dolor.
Escuchando --> Piratas: Promesas que no valen nada
2 Comments:
Excelente relato, excelente canción.
Pero a veces mirar es la única forma de enfrentarse a los problemas, de afrontarlos y de poder seguir viviendo sin su carga...
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