
Suena el despertador. A tientas y con la cabeza hundida en la almohada, lo buscas sin éxito. Bostezas y dejas que siga haciendo ruido un poco más. Sólo para ver si te acostumbras.
Enciendes la luz de la mesita, evitando así dormirte y de un manotazo haces que se calle por fin.
Te quedas muy quieta,y mirando al techo te das cuenta: PENSAR DUELE, a veces en grande y con parpadeantes luces de neon.
¿Solución? Dejar de hacerlo. Cobarde, pero fácil y rápido a la vez.Como un corte limpio.
Enciendes el piloto automático y sigues el día con la mente a lunares. Uno por cada pensamiento sospechoso.
No sabes. Si te preguntan como estas, no tienes ni idea. Aun no te has parado a pensarlo, por si acaso...
Escuchando---> "Y esta soy yo" del Sueño de Morfeo. (sí, es comercial, pero te gusta...¿qué pasa?)